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Rubia buenorra desnuda y ansiosa…

Hab√≠amos estado fuera durante aproximadamente un mes, pero a√ļn nos ve√≠amos, en compa√Ī√≠a, y cada vez jug√°bamos un poco. Chistes traviesos, tocamientos, miradas y todo esto cre√≥ un poco de emoci√≥n cada vez, al menos de mi parte.

rubia buenorra desnuda

Ese momento lleg√≥ tarde en la noche, sin duda fue despu√©s de la medianoche, en el bar donde yo y mis amigos hab√≠amos estado bebiendo por un tiempo y tal vez un poco demasiado. Se me acerc√≥, me bes√≥ en la mejilla y me dijo: “Fui a despedirme, pero pronto me ir√© a casa, estoy cansado, ma√Īana tengo que levantarme temprano”.

Ten√≠a bastante fr√≠o y casi no le contest√©. Ella obviamente no estaba satisfecha con mi reacci√≥n y agreg√≥: “quiz√°s antes de irme a dormir me toque un poco”. Sab√≠a muy bien que esta era una de las cosas que me volv√≠a loca y lo not√≥: mi mirada cambi√≥, mis ojos se iluminaron y le di una bonita sonrisa. “Ya no quieres joder conmigo”, dijo, “y tengo que estar satisfecho”. Dibuj√© … no era verdad que ya no quisiera joder con ella, al contrario, siempre la hab√≠a jodido desde la primera vez, unos tres meses antes.
Habiendo dicho eso, √©l comenz√≥ a la salida del restaurante y fui tras ella. Se volvi√≥ y me dio otro beso, esta vez cerca de la intersecci√≥n de sus labios, dej√°ndome algo de su saliva. Nos despedimos y le dije: “deja el tel√©fono encendido, as√≠ que te molesto un poco mientras tocas” Ella sonri√≥.

Pasaron unos 10 minutos y record√© una cosa: todav√≠a ten√≠a las llaves de su casa en el bolsillo. √Čl me los hab√≠a dejado una ma√Īana, ella ten√≠a que levantarse temprano y yo me qued√© en la cama un rato. “As√≠ que tengo otra baraja”. No s√© si record√≥ este episodio. Me apoy√© en el mostrador, termin√© mi cerveza y sal√≠ del bar con mucha calma. Mi proyecto se estaba desarrollando lentamente en mi cabeza y estaba tratando de planearlo de tal manera que lograra mi objetivo sin crear peligros.

Fui al auto y con el coraz√≥n que estaba empezando a aumentar la frecuencia, fui a su casa. Viv√≠a a unos diez kil√≥metros de la ciudad, en una casa de campo. Cuando llegu√©, me estacion√© a cien metros de distancia y camin√© cada vez m√°s r√°pido, con el coraz√≥n en la garganta. Llegu√©, vi la luz encendida en su habitaci√≥n en el primer piso, me asegur√© de que estuviera completamente apagado en la cocina de abajo y puse las llaves en la cerradura. Me gir√©, tratando de hacer el menor ruido posible. Entr√©, o√≠ que se iba la ducha e hice las escaleras de puntillas. Su habitaci√≥n estaba en la parte superior y no estaba separada de ella por puertas u otras, desde el √ļltimo paso.

Solo hab√≠a una pared que separaba la escalera interna de su cama. La cabecera estaba apoyada contra esa pared, as√≠ que pens√© que pod√≠a mirarla sin ser vista. Me agach√© detr√°s de la pared por unos minutos y cuando sent√≠ que mi polla palpitaba fren√©ticamente y sent√≠ que sal√≠a de la ducha. Todav√≠a me agach√©: conoc√≠a sus h√°bitos y sab√≠a que ahora √©l extender√≠a la crema sobre su cuerpo y sobre sus piernas, acostado en la cama. Inclin√© un poco la cabeza y la vi, desnuda y ya tumbada, con las s√°banas recogidas al final de la cama. Ya la hab√≠a visto realizar esa operaci√≥n, la de “incremazione”, como dijo, pero esta vez fue muy diferente. No pod√≠a calibrar mi respiraci√≥n con el latido de mi coraz√≥n, ten√≠a miedo de hacerme sentir, no pod√≠a: ella habr√≠a estado demasiado asustada. Mientras tanto, sent√≠ que mi polla se endurec√≠a y empujaba contra mis pantalones y mis pantalones casi me dol√≠an. Luego baj√© las escaleras lentamente, Me desabroch√© el pantal√≥n y lo saqu√©, ahora muy duro y ligeramente mojado en la punta.

Sub√≠ las escaleras y me inclin√© para mirarla. Era un espect√°culo: acababa de terminar de frotarse la crema en las piernas y, mientras le acariciaba el vientre con una mano, la otra comenz√≥ a estimular el cl√≠toris. Contuve la respiraci√≥n, por el contrario, ella comenz√≥ a jadear y acelerar el movimiento de su mano derecha. Ya sab√≠a lo que √©l har√≠a … La conoc√≠a bien. Y, de hecho, en ese momento puso su est√≥mago en la cama y, con las piernas abiertas, pas√≥ el brazo izquierdo hacia atr√°s para poder meter la mano dentro mientras que con la derecha segu√≠a toc√°ndose cada vez m√°s. De vez en cuando se deten√≠a, se lam√≠a los dedos y continuaba. Comenc√© a masturbarme y tuve que parar varias veces para no venir.

Aunque mi movimiento fue lento y silencioso. En un momento √©l definitivamente se detuvo. Ten√≠a miedo de que me descubrieran, pero segu√≠ sosteniendo mi cabeza por encima de la pared para poder verla. La vi rebuscando al lado de la cama, todav√≠a boca abajo y sacando el peque√Īo vibrador verde que llev√© a su casa un d√≠a y que usamos varias veces juntos. Empez√≥ a masturbarse de nuevo. Ahora dentro de su co√Īo estaba el vibrador que sub√≠a y bajaba con un movimiento lento pero preciso.

El movimiento de la otra mano fue más rápido y más irregular, con sus dedos siguió frotando su clítoris. Sabía que esta era su forma de masturbarse, le había dicho muchas veces y muchas veces lo había visto hacerlo delante de mí. Supongo que nunca he estado tan emocionada en mi vida y el pensamiento de que ella pudiera masturbarse pensando en mí solo aumentó la emoción.

Ella estaba cerca ahora. Quer√≠a moverme por la pared para mostrarme con mi polla en mis manos, tan fuerte y ahora cerca de acabar. Ella ciertamente se habr√≠a asustado, pero luego me habr√≠a recibido en la cama y habr√≠a dejado con gusto espacio para mi polla en lugar de ese peque√Īo vibrador. En cambio me qued√© en mi lugar, tal vez esta situaci√≥n me emocion√≥ a√ļn m√°s. S√≠, me qued√© en mi casa y la vi disfrutando.

Ella comenz√≥ a gemir cada vez m√°s fuerte hasta que la escuch√© emitir un leve grito de placer y supe que hab√≠a llegado. Ahora fue mi turno, me tom√© un momento, me tap√© la boca con una mano y con la otra le di los √ļltimos golpes. Ca√≠ al suelo, mi polla no termin√≥ rociando m√°s, me temblaban las piernas, pero el placer que sent√≠a no ten√≠a paralelo. Baj√© las escaleras sin siquiera limpiarme. Abajo me sub√≠ los pantalones. Sali√≥ de la casa poco a poco llegu√© al coche a√ļn torcido. Tom√© el tel√©fono y marqu√© su n√ļmero. Me respondi√≥ casi de inmediato. Le pregunt√© “¬ŅEh, entonces la tocaste?”. “Claro”, ella me dijo “¬Ņy t√ļ?” “Yo tambi√©n” y agregu√© “es como si lo hubi√©ramos hecho juntos, buenas noches” Al d√≠a siguiente, cuando la vi de nuevo, me apresur√© a devolverle la espalda. Las llaves de la casa.

Ten√≠a que hacerlo … de lo contrario, ir√≠a a su casa todas las noches. Le pregunt√© “¬ŅEh, entonces la tocaste?”. “Claro”, ella me dijo “¬Ņy t√ļ?” “Yo tambi√©n” y agregu√© “es como si lo hubi√©ramos hecho juntos, buenas noches” Al d√≠a siguiente, cuando la vi de nuevo, me apresur√© a devolverle la espalda. Las llaves de la casa. Ten√≠a que hacerlo … de lo contrario, ir√≠a a su casa todas las noches. Le pregunt√© “¬ŅEh, entonces la tocaste?”. “Claro”, ella me dijo “¬Ņy t√ļ?” “Yo tambi√©n” y agregu√© “es como si lo hubi√©ramos hecho juntos, buenas noches” Al d√≠a siguiente, cuando la vi de nuevo, me apresur√© a devolverle la espalda. Las llaves de la casa. Ten√≠a que hacerlo … de lo contrario, ir√≠a a su casa todas las noches.